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Anoche en San Felipe (1)


Foto de: Marcov8. CC: Algunos derechos reservados.

Una de las cosas que me gusta harto de San Felipe es la posibilidad de caminar tranquilamente. Que sea uno de los barrios con más parques y árboles, hace que sus noches sean frescas y que se hable, también, de “los vientos huracanados de la resi”. La resi, como se le llama con cariño, es un lugar bonito para habitar.

Salvo por sus nidos y colegios.

En el edificio donde vivía antes, teníamos un nido al costado. Yo no sé mucho de educación inicial, pero enseñar a marchar o desfilar militarmente, como que no muy educativo es. Entiendo que parte de la felicidad de los niños es hacer bulla y harta bulla, pero profesores con megáfonos adoctrinando a pequeños seres humanos de menos de seis años, vencía mi tolerancia.

Luego, avanzamos. Progresamos. Ya no vivimos junto a un nido, sino junto a un colegio. El Colegio San Felipe.

Todos los lunes tenemos que soportar los discursos y peroratas del director a sus alumnos. Bueno, soportable. Me recuerda a mi colegio y los discursos de Constantino sobre, no sé, el estado de las cosas en nuestros tiempos.

Pero ayer rebasó todo.

Muchos saben que a finales de cada bimestre los alumnos se preparan, ensayan y presentan algo a sus padres. La primera parte que escuchamos desde nuestro edificio, sonó interesante. Harto punk, rock and roll, gritos. La adolescencia furiosa. En serio, hay esperanzas para el país.

Pero ya, ok, los fines de bimestres son cosa de niños. Son para ellos. Que se diviertan y todo, los protagonistas son ellos. Sin embargo, que los padres se pongan a bailar a todo salto cumbia y salsa a las 9pm, cuando algunos llegamos cansados del trabajo, es un abuso. 

Varios vecinos llamamos y reventamos el teléfono de Serenazgo. La excusa fue: “Estamos llenos de llamadas de otros lados”. Puede ser. Pero 30 minutos después, la bulla seguía.

No sé si fueron las llamadas. No sé si estaba programado terminar a las 10pm.

Pero terminó.

Y luego salimos a caminar.

Qué bellas son las noches en la resi.

Publicado en Ciudad